El precio de las materias primas bajó el año pasado por el endurecimiento de las políticas monetarias y el incremento de la incertidumbre geopolítica, pero todos los años tenemos sorpresas al alza en esta clase de activos. En 2024, el cacao está liderando las subidas de las materias primas: su valor se ha incrementado un 135% en los últimos seis meses y ha batido por primera vez en su historia la barrera de los 10.000 dólares por tonelada. Esta subida meteórica se debe principalmente a las malas cosechas que están experimentando Ghana y Costa de Marfil, los cuales producen alrededor del 60% de la producción total a nivel mundial.
Otra de las materias primas que está en boca de los inversores es el oro. El precio de la onza alcanza también récords históricos y supera los 2.300 dólares (a abril de 2024). Su cotización ha subido un 12% en el último año, impulsada por el creciente interés que tienen los bancos centrales, las expectativas de bajadas en los tipos de interés y los conflictos geopolíticos. Algunos analistas coinciden en que su tendencia al alza también se debe al endeudamiento excesivo de algunos países occidentales.
Por regla general, las materias primas son cíclicas y vienen determinadas por la situación macroeconómica. En un periodo en el que la economía se expande y crece, la producción es mayor, por lo que se necesitan más materias primas y energía. Por el contrario, cuando se produce una recesión o una contracción de la economía, la demanda de estos bienes disminuye. De ahí, por ejemplo, que la crisis económica en China haya tenido un impacto generalizado en los precios de las materias primas.
Por otro lado, la mayoría de las materias primas son la base para producir otros productos. Por ejemplo, gracias al petróleo podemos fabricar plástico o gracias al cobre podemos desarrollar vehículos eléctricos. Y los precios de las materias primas determinan en gran medida los precios de los productos fabricados. Si el petróleo sube, lo más probable es que el plástico suba. Por eso, en ocasiones las materias primas pueden ser las causantes, en algunos sectores, de las variaciones de la inflación.
¿Qué son las materias primas y cuáles son las más atractivas para invertir?
Las materias primas se dividen en tres áreas principalmente:
- Materiales preciosos: las más conocidas son el oro y la plata, dos activos que por lo general han demostrado ser buenas opciones de inversión.
- Materiales industriales: Existe una gran variedad de materias primas destinadas al uso industrial (cobre, aluminio, litio, plomo, estaño, níquel, cobalto, molibdeno) y otros menos conocidos pero que son claves para la transición energética y la innovación tecnológica (neodimio, escandio, itrio, coltán, tantalio, wolframio).
- Agricultura, ganadería y forestal: uno de los activos más antiguos del mundo. En este ámbito, encontramos todo tipo de granos, hortalizas, frutas, ganadería, madera, agua…
- Energía: En esta industria podemos encontrar el petróleo y sus derivados, el gas natural, el hidrógeno verde…
La inversión en materias primas no es una garantía de cobertura contra la caída de los mercados bursátiles, pero ofrecen una mayor diversificación en las carteras. Han demostrado resistir en las primeras etapas de una recesión –etapas en las que la renta variable experimenta más caídas– y suelen obtener buenos resultados en la última fase de una expansión económica –cuando la renta variable no encuentra más recorrido al alza–.
Entre las más destacadas, encontramos el oro, que, como decíamos, se ha revalorizado un 12% en el último año, a causa de la inflación, la incertidumbre geopolítica y el riesgo de endeudamiento excesivo de los Estados. Es una de las materias primas más demandas, ya que se ha consolidado como el depósito de valor por excelencia, ofreciendo seguridad y rentabilidad. Asimismo, las monedas FIAT han experimentado una devaluación generalizada, lo que ha convertido al oro en un valor muy atractivo en los últimos años.
La plata es otro material precioso que se utiliza como activo refugio. Asimismo, tiene un uso industrial bastante extendido. Su atractivo se ha consolidado por la expectativa de bajada de tipos.
Por otro lado, en el ámbito energético, cabe destacar el incremento del precio del petróleo, que subió un 30% en el último año. Algunos analistas estiman que esta tendencia alcista continuará a lo largo del año. Además, el gas natural también ha generado interés, ya que se ha convertido en una energía clave para la reducción de la contaminación.
El litio, el níquel o el cobre son otras materias primas que han generado mucho interés entre los inversores. En el caso del níquel, su tendencia al alza se debe a su demanda creciente y consolidada, que se espera que aumente a lo largo del 2024. Por el contrario, la cotización del cobre se ha visto afectada por la debilidad de la economía China, cuya demanda en relación con esta materia prima es altísima. A pesar de ello, algunos analistas creen que volverá a experimentar una tendencia alcista ante la creciente escasez de la misma.
Ventajas de las materias primas
- Descorrelación y diversificación. Las materias primas suelen estar descorrelacionadas entre sí, por lo que, si se elige bien una determinada cesta de activos, podemos conseguir una rentabilidad atractiva sin una excesiva volatilidad.
- Protección contra la inflación. Algunas materias primas siguen las mismas tendencias inflacionistas en los entornos macroeconómicos. Este es uno de los motivos por el que el oro se ha convertido en una inversión de interés en los dos últimos años.
- Necesarias para la innovación y el desarrollo económico. Como ya hemos mencionado, algunas materias primas son indispensables para el desarrollo de la transición energética, como puede ser el níquel o el cobre. La demanda de estos bienes posiblemente se incremente en las próximas décadas. Además, la gran mayoría de las materias primas se producen en mercados emergentes, por lo que invertir en ellas es apostar también por el crecimiento de estos mercados.
Riesgos de las materias primas
- Alta volatilidad. Las materias primas por lo general pueden sufrir una volatilidad elevada. Este hecho junto con la falta de familiaridad de muchos inversores en este tipo de activos provoca sorpresas nada deseables. Hay una tendencia a elegir una materia prima determinada y olvidarse del resto. Como muchas de ellas tienen un comportamiento cíclico, pueden obstaculizar seriamente la rentabilidad de nuestra cartera. Si quieres iniciarte en la inversión de materias primas, lo ideal es contar con una cesta de activos diversificado y descorrelacionada.
- En el caso de los metales, la concentración geográfica, la falta de consolidación de muchos sectores innovadores o el desajuste entre la demanda y la oferta son otros riesgos que hay que tener en cuenta.
- La inversión en materias primas también conlleva un riesgo geopolítico, ya que muchas de ellas son estratégicas para las potencias económicas. Son habituales, en este sentido, los desacuerdos internacionales sobre el control de determinados recursos naturales.
- La extracción o producción de algunas materias primas tienen un elevado impacto y coste medioambiental. Esto sumado con la necesidad de reportar nuestra actividad social y medioambiental dificulta enormemente a determinadas empresas ganaderas o mineras.
- Por último, la especulación, más a menudo a corto plazo, puede distorsionar los precios de determinadas materias primas, exponiéndolas de esta manera a una volatilidad más elevada.
Dónde invertir: acciones, fondos de inversión (indexados o de gestión activos) y ETFs
- Compra física: En primer lugar, algunas materias primas permiten su compra física. El caso que mejor refleja esta posibilidad son los materiales preciosos, como la plata o el oro. Son materiales fácilmente custodiables en el largo plazo, ya que no se deterioran como los alimentos y pueden ser comprados en cantidades muy pequeñas. Otras materias primas, como el petróleo, se venden al por mayor, por lo que es más difícil para el inversor minorista acceder a su compra física; y otras, como el grafito, son tan escasas que impiden la disponibilidad de un mercado consolidado.
- Acciones: Si suben los precios de las materias primas, las empresas especializadas pueden aumentar sus ingresos. Ahora bien, los ingresos por la venta de materias primas no significan necesariamente que el resultado también sea positivo y no siempre que sube el precio de una materia prima lo hace a la par una empresa. Podemos comprar acciones de empresas especializadas en el sector. Por ejemplo, empresas dedicadas a la agricultura, ya sea para la producción de alimentos o la fabricación de máquinas industriales – John Deere, Wilmar–, petroleras –ExxonMobil, BP, Shell–, mineras –Wheaton Precious Metals, Royal Gold– o acereras.
- Mercado de futuros: Los contratos de futuro nacieron como cobertura para los agricultores ante situaciones inesperadas como clima extremo, sequías o inundaciones… Es un mercado técnico, sólo apto para inversores expertos. Además, no todas las materias primas disponen de este mercado, y algunas de ellas requieren de una inversión mínima muy alta para el inversor minorista. Por ejemplo, el mercado de futuros del petróleo requiere de unos 10.000 dólares para poder operar.
- Contratos por diferencia o CFDs: Según la CNMV, los CFDs permiten obtener beneficios con la variación en el precio de los valores sin necesidad de tener en propiedad un activo subyacente. Son productos apalancados y conllevan un riesgo muy alto, por lo que sólo son aptos para inversores expertos.
- ETFs o fondos cotizados: permiten la compra de una cesta de materias primas diversificada que atenúan la volatilidad de muchas de ellas. Además, suelen tener comisiones muy bajas. Los siguientes ETFs han tenido un buen rendimiento histórico: Goldman Sachs Physical Gold ETF (AAAU); Market Access Rogers International Commodity Index UCITS ETF; y el iShares Bloomberg Enhanced Roll Yield Commodity Swap UCITS ETF. También existen ETFs de contratos de futuros: Invesco DB Commodity Tracking DBC.
- Fondos de gestión activa: otra opción atractiva si queremos invertir en materias primas. Las comisiones son más altas que en los ETFs, pero cuentan con más ventajas fiscales y con la experiencia de un gestor. Entre las posibilidades, que son muchas, podemos encontrar las siguientes: Neuberger Berman Commodities Fund Class USD I Accumulating, o el Lumyna – BOFA MLCX Commodity Enhanced Beta UCITS Fund EUR C (acc).