Un fondo indexado es un tipo de fondo de inversión que replica el rendimiento de un índice específico, como el S&P 500, intentando igualar su rendimiento. Un ETF, o fondo cotizado en bolsa, también puede replicar índices, pero se negocia en bolsa como una acción, permitiendo compras y ventas durante el día a precios de mercado.
Tanto los fondos indexados como los ETFs son una muy buena opción de inversión. Sin embargo, aunque buscan el mismo objetivo, funcionan de manera distinta. Además, los costes de comisiones y su tributación son diferentes.
En 1975 comenzó su andadura el Vanguard 500 Index Fund, el primer fondo indexado de la historia. Este hito marcó un antes y un después en la industria financiera, democratizando las inversiones y abaratando sus costes.
A diferencia de los fondos de gestión activa, en los que el inversor confía su patrimonio para que un gestor bata un índice de referencia –MSCI, S&P 500, IBEX 35–, los fondos indexados buscan replicarlo. De esta manera, al no requerir de un experto, los fondos pueden ofrecer comisiones más bajas, lo que se traduce en una rentabilidad potencialmente más alta.
Aunque los fondos indexados supusieron una revolución en el sector financiero, los inversores querían aprovechar las ventajas de la gestión pasiva y al mismo tiempo tener la posibilidad de operar directamente con acciones en un mercado bursátil, es decir, crear un fondo que permitirá operar con acciones. Así, en 1993 nace el SPDR SPY, el primer fondo cotizado o ETF (Exchange-Trade Fund, por sus siglas en inglés) de la historia.
¿Qué es un Fondo Indexado y en qué se Diferencia de un ETF?
Un fondo indexado es un fondo que trata de replicar un índice de referencia –un indicador que se utiliza para medir el desempeño de un mercado financiero en particular, como puede ser el S&P 500 o el IBEX 35–. Al seguir un índice, los fondos indexados mantienen los mismos activos que se encuentra en el índice de referencia y su precio varía en función de la fluctuación de los activos subyacentes. Los fondos indexados no cotizan en tiempo real, sólo se pueden comprar o vender una vez al día, por lo que habrá que esperar a tener el valor liquidativo –por regla general se obtiene al finalizar la sesión–.
Por otro lado, un ETF busca el mismo objetivo –replicar un índice–, pero, al estar cotizado en el mercado, los inversores pueden comprar y vender en cualquier momento del día, sabiendo en todo momento cuál es el precio de compraventa, como si se trataran de las acciones de una compañía. A diferencia de un fondo indexado, no hay que esperar a que cierre el mercado para saber a qué precio se compró o vendió. En otras palabras, un ETF se negocia en bolsa, mientras que un fondo opera a través de un gestor o intermediario financiero.
Fondos Indexados vs. ETFs
Comisiones y Costes
Los fondos indexados suelen tener comisiones de gestión muy bajas, que rondan entre el 0,2 y el 1%, aunque existen algunos que pueden llegar al 0,1%. En cuanto a los ETF, su coste de gestión es ligeramente inferior y es normal encontrar comisiones por debajo del 0,1%.
Por otro lado, los fondos indexados no tienen, por lo general, comisiones de suscripción ni reembolso, mientras que un ETF tendrá que pagar, como lo hace una acción, por cada operación de compraventa.
En términos generales, los ETFs son más baratos, pero es importante analizar cada caso concreto, entender qué comisiones existen y cómo y cuándo se cobran.
Oferta
Como hemos dicho, la oferta de ETFs es mucho mayor que la de fondos indexados –se calcula que hasta diez veces más–. En el caso de los primeros, se han creado índices sectoriales y temáticos que han aumentado considerablemente su número, por lo que si quieres tener una exposición a áreas más concretas, los ETFs son una muy buena opción. En este sentido, los fondos cotizados son más versátiles y permiten en algunas ocasiones encontrar oportunidades muy atractivas según el contexto macroeconómico y la evolución de los mercados.
Fiscalidad
En el caso de España, una de las grandes ventajas de los fondos indexados es que no se tributa por el traspaso de fondos. Imagina que un fondo indexado no produce la rentabilidad esperada y pasas tu inversión a otro fondo. Sólo se tributará por las ganancias obtenidas una vez vendas las participaciones, pero no por el movimiento de traspaso. Sin embargo, los ETFs no tributan como un fondo, sino como una acción, por lo que no tienen esta opción de traspaso. Esta ventaja de los fondos indexados puede ser crucial a largo plazo, ya que nos facilita hacer rebalanceos en la cartera sin tener que pasar por la ventanilla de Hacienda.
Se han llevado algunas iniciativas para que los ETFs internacionales sean considerados como fondos desde el punto de vista fiscal. Sin embargo, en la práctica siguen definidos fiscalmente como acciones.
Liquidez y Cotización en Tiempo Real
Como comentábamos al principio, un ETF, al estar cotizado en el mercado, puede ser comprado o vendido en cualquier momento del día, como las acciones. Por tanto, la transparencia y liquidez son mayores que los fondos indexados. Esta ventaja puede ser clave en una estrategia a corto plazo o en momentos de bruscas caídas.
¿Es Mejor Invertir en un Fondo Indexado o un ETF?
Por regla general, la rentabilidad es muy similar entre los fondos indexados y ETFs, pero depende de cada caso concreto y de la estrategia que queramos seguir. Como indicábamos, un ETF te permite invertir en sectores o temáticas muy concretas, mientras que un fondo indexado no tiene esa posibilidad.
Además, un ETF es más versátil y permite vender o comprar más rápidamente. Ahora bien, si inviertes a largo plazo y de forma periódica, sin reaccionar ante las caídas y subidas a corto plazo, esta característica no te aporta ninguna ventaja. Por otro lado, como hemos comentado, un fondo indexado tiene ventajas fiscales y no paga comisiones por cada aportación. En definitiva, ambas son una buena opción de inversión.
Mejores Fondos Indexados y ETFs en 2024
A la hora de invertir en un fondo indexado o ETF hay que fijarse muy bien en qué índice queremos invertir. El más famoso es el S&P 500, el cual alberga las 500 empresas más grandes de Estados Unidos. Es una referencia mundial para todos los mercados y, con una trayectoria de 150 años, tiene una rentabilidad histórica anualizada del 9%.
Los tres fondos indexados más relevantes son: Vanguard U.S. 500 Stock Index Fund, Fidelity S&P 500 Index Fund y Amundi IS S&P 500. Una de las ventajas del fondo de la gestora de Fidelity es que la comisión es llamativamente baja. En cuanto a las rentabilidades, el de la gestora de Amundi es ligeramente superior.
En cuanto a los ETFs, podemos destacar el SPDR S&P 500 ETF Trust (SPY), el Vanguard 500 Index Fund (VOO) y el iShares Core S&P 500 UCITS ETF USD.
Por otro lado, si lo que nos interesa es el Rock and Roll y tenemos una alta tolerancia al riesgo, el Nasdaq100, el índice tecnológico de referencia, puede ser una muy buena opción. Con 38 años de trayectoria y con una rentabilidad anualizada del 15%, este índice va destinado a inversores con experiencia, acostumbrados a la alta volatilidad. En España, son pocos los fondos indexados a este índice estadounidense y los dos más habituales son MyInvestor Nasdaq 100 y el Bankinter EE.UU. Nasdaq 100. Entre los ETFs más habituales, encontramos el iShares Nasdaq 100 UCITS ETF USD y el Amundi Nasdaq 100 UCITS ETF EUR. En este caso, los ETFs han experimentado una mejor rentabilidad que los fondos indexados, con un rendimiento extraordinario a tres años de más del 20%. Además, hay una gran diferencia en la comisión de gestión. Mientras que en el fondo de Bankinter supera el 1%, en el ETF de Amundi es del 0,23%.
Por otro lado, si buscamos una renta variable más diversificada y global, tenemos a disposición el MSCI World, que aglutina a más de 1600 empresas de 23 países desarrollados. Tiene más de 35 años de historia y su rendimiento anualizado es del 7,6%. Aunque puede ser una buena forma de invertir más allá de EE.UU., el índice tiene un gran peso en el país norteamericano. Entre los fondos más famosos, está el Fidelity MSCI World Index Fund y el Vanguard Global Stock Index Fund. En cuanto a los ETFs, destacan el iShares Core MSCI World UCITS ETF y el HSBC MSCI World UCITS ETF.
Por último, aunque nos hemos centrado en los índices de renta variable más famosos y rentables, también hay índices de renta fija para los inversores más conservadores. Entre las opciones más conocidas, podemos optar por un fondo indexado como el Vanguard Global Bond Index o por un ETF como el iShares Core Global Aggregate Bond UCITS ETF. La posibilidad de que los bancos centrales bajen tipos, tras las subidas históricas de 2023, puede favorecer la rentabilidad de la renta fija a medio plazo si la inflación no vuelve a subir y se limitan los riesgos geopolíticos.